Harold M.
Dominicano en el exilio desde hace muchos años. Editor, narrador de historias, y nostálgico profesional. Dejé las redes, pero no las palabras. Escribo para no olvidar de dónde vengo y para tratar de entender hacia dónde voy.
Me formé en Nueva York, pero mi memoria vive entre aceras de Manhattan y calles de Santo Domingo. A veces escribo como quien prende una vela en medio del apagón: para ver mejor, aunque sea por un rato. Aquí comparto lo que me pesa, lo que me salva, y lo que todavía no sé nombrar.
